domingo, 24 de febrero de 2013

Escuela secundaria



El primer día de clase fue espantoso. Recuerdo que eran las seis de la mañana y estaba listo para dirigirme a la estación de camiones. Traía el uniforme puesto: pantalón de vestir, camisa blanca, suéter rojo y corbata azul.  Cuando aún no abría la puerta de mi casa escuché decir a mi madre “Espera, yo te acompaño”. La propuesta de mi madre no me pareció mal y acepté sin reproches que me acompañara.

Eran las seis de la mañana cuando tomamos el camión para dirigirnos a la secundaria. Durante el recorrido observé que no  había ningún estudiante hombre acompañado de su madre. En ese momento no le di importancia.

Cuando llegamos a la escuela me despedí de mi mamá con un abrazo fuerte. En la despedida mi madre me dijo “No te metas en problemas y te cuidas mucho”. Después de escuchar a mi madre me dirigí a la puerta a ver las listas de alumnos de nuevo ingreso. Busqué mi nombre y me desplacé al salón indicado en listas.

Mientras iba caminando por el patio principal hacia mi salón observé cómo los alumnos, que ya se conocían, se insultaban y se golpeaban unos a otros.

Al momento de entrar no vi a nadie conocido. Todos estaban platicando y parecía que no habían notado mi llegada, ya que todos siguieron en su relajo.

Al ver que nadie se fijaba en mí lo primero que hice fue sentarme en la butaca que estaba en frente. Mientras esperaba sentado a que llegara el profesor, escuché cómo a manera de burla un niño le decía a su compañero “Mi mama me trajo para que no me fuera a perder”.

Me apeno escuchar su burla una y otra vez: aproximadamente ocho minutos.

Al fin vi a una persona mayor de edad entrar al salón, y anunciar: “Niños, tomen un lugar y permanezcan callados mientras paso asistencia”.

Las clases iban a dar comienzo. Como era de esperarse de las primeras clases del semestre, en todas las clases nos la pasamos presentándonos y diciendo algunos gustos individuales.

El receso llegó y…




domingo, 17 de febrero de 2013

¿¿¿No Que Muy Salsa???





Recuerdo que me encontraba en una fría mañana del 2006. Estaba a bordo de un automóvil con mis padres a un costado mío. El auto tenía como destino el lugar a dónde  iba a  probar mi suerte y las cualidades que tanto presumía de mí.


Al llegar al lugar que había esperado con alegría, entusiasmo e ilusión: descendí del auto lo  primero que percibí  fue un clima fresco, con aroma a tierra húmeda y un  ruido de una corriente de agua cuando levanté la vista me encontré con el terreno de juego: la cancha con el pasto mojado, rodeada de árboles, sembradíos de alfalfa y un rio que pasaba a un costado de los alfalfares.  

Era aproximadamente 7:30 de la mañana. Veía cómo empezaba a llegar gente caminando y en autos. Eran aspirantes  a uno de los lugares que estaba buscado.

Minutos después empecé a preparar mi equipo para vestirme: vendas, calcetas, short, playera, espinilleras y zapatos. Justamente al término de prepararme llegaron dos personas que  eran las encargadas de realizar las pruebas; que a su vez era el director técnico y el preparador físico del equipo Nopaleros.

El comienzo de las pruebas se acercaba. Las emociones en mi cuerpo eran variadas pero sobre todo tenía mucha ansiedad. Recuerdo la voz del preparador físico diciendo “Todos los aspirantes síganme”. Al escucharlo sentí como mis piernas temblaban de emoción. Los demás aspirantes y yo lo seguimos: manteniendo el mismo ritmo de trote. Después de correr 40 minutos detrás del preparador empezaba a ya no estar tan seguro de mí. Sentía el sudor de mi frente deslizarse por mis mejillas, escuchaba el cecear de los demás y mis piernas empezaban a cansarse. Cuando escuché al preparador físico decir “En la esquina le paramos jóvenes”. Llegando a la esquina los movimientos de estiramiento empezaron.   

Al término del estiramiento el director técnico menciono “Tomen una casaca, un balón, consigan a un compañero y comiencen a tocar el balón”. Fue en ese momento en el que conocí a  Gerardo.

Gerardo y yo empezamos a pasarnos el balón. Mientras lo acianos y observando a las demás parejas me percate que la competencia por los lugares estaba muy reñida. Después de 15 minutos el DT menciono  “ahora si ha llegado el momento de que muestren lo que saben hacer”. El DT realizo cuatro equipos. Gerardo juega la posición de delantero mientras que yo juego de defensa. Se iban  a realizar dos juegos y me tocaba jugar el primero. Con Gerardo y yo en el mismo equipo entramos a la cancha y se izo sonar el silbato del preparador físico…………