Después de la clase de matemáticas comenzó el
receso. Al escuchar la campana de suspensión de clases mi mente empezó a imaginar cosas pero sobre todo tenía
miedo al desprecio de mis compañeros. No
tardo ni un minutó para que mis
compañeros de clase salieran corriendo al patio.
Yo por el miedo a mis compañeros decidí no salir.
Desde la ventana miré cómo los niños se divertían jugando futbol y las niñas, cómo era de esperarse, solo
platicaban muy entretenidamente en su grupito. Habían estado jugando 15 minutos
antes de que se les volara el balón. Cómo ya no pudieron recuperar el balón;
los dos niños que me habían estado
molestando tuvieron que buscar otra distracción. Para mala fortuna mía esa otra
distracción era yo. Ahora ya no tenía
que aguantar solo sus burlas ya que
empezaron a golpear mi mochila. En ese instante mi cuerpo ardía de
coraje: tenía ganas de sujetarlos, ponerlos contra la pared y tundirlos a
golpes. Cuando estaba a punto de enloquecer y saltarle a golpes al niño
chaparro, pecoso y gordito que pateaba
mi mochila las palabras de mi madre me hicieron reaccionar y calmar mi coraje.
Con un tono sumiso les pedí que me dejaran de
molestar y patear mi mochila. Al niño
pecoso apodado el “pua” no le importaron mis palabras y salió
corriendo del salón con mi mochila.
El otro sujeto se paró en la puerta y me impidió el paso. Ya faltaban 5 minutos
para que se terminara el receso y yo estaba en el salón sin saber dónde estaba
mi mochila.
Tenía que salir: empujé al niño, salí corriendo,
revisé para todos lados y no vi al pua.
Busqué desesperado por todos lados y no encontré ni mi mochila ni al pua. Sonó la campana ya tenía que dirigirme a mi salón de clases
cuando vi desde lejos, afuera del baño, al pua
con mi mochila y su compañero riéndose como tontos de mí. Dejaron mi mochila en
mi lugar y esperaron a que llegara a la puerta para decirme “hay esta tu mochila y no te pongas a llorar.
Te vemos más al rato niñita”. Con los puños apretados de coraje, sin decir
nada, los mire, entre al salón y con los ojos llorosos me senté. Ahora sólo planeaba
un plan de escape para la salida.
Las clases terminaron…..
No hay comentarios:
Publicar un comentario